La noción actual de espíritus de la naturaleza surgió básicamente a partir de las experiencias de una comunidad de Findhorn, en Escocia, donde una tierra esteril produjo plantas maravillosas. El relato completo de este suceso está descrito en "Comunicación con los ángeles y los devas" de Dorothy Maclean (1990).
Por una serie de coincidencias , Dorothy y sus amigos Eileen y Peter Caddy se establecieron en un camping de caravanas en la bahia de Findhorn en noviembre de 1962. Su caravana estaba rodeada de plantas tipo aulaga, que sobrevivían en tierra empedrada.
Las historias tradicionales contaban que un terrateniente local había vendido su alma al diablo, por lo que un vendaval había cubierto sus tierras de cieno. El invierno fue amargo y los vientos perpetuos. Sin embargo al llegar la primavera Peter empezó a trabajar la tierra para cutivar alimentos.
Dorothy tenia la costumbre de meditar y empezó a recibir mensajes sobre la armonización con las fuerzas de la naturaleza. Le dijeron que si los humanos se sintonizaban con los espírtitus de la naturaleza, recibirian ayuda de los espiritus superiores y de los "espiritus de la naturaleza" menores, que están bajo su mando. Como a ella le gustaban los guisantes, comenzó por el espíritu del guisante. Al constatar que entraba en contacto con seres de luz y alegría, Dorothy eligió designarlos con el término sánscrito "deva" (que significa "el que brila"). Contactó con un espíritu, al que llamó el "ángel de paisaje", y los tres amigos comprendieron gradualmente que la vida es una red de energía dirigida por estos seres. El jardín de Findhorn floreció y cuando se hicieron pruebas científicas en la tierra, se descubrió que esta tenia un buen equilibrio de nutrientes, en contraste con las tierras que lo rodeaban. Hoy en día Findhorn es una comunidad acreditada que atrae a personas interesadas por la espiritualidad y los seres feericos.
Parece ser que fue una especie de "esquema piloto", por parte de los devas, para enseñar a los hombres qué podemos hacer si cooperamos con las fuerzas de la naturaleza y nos dejamos guiar por el amor.
Cuando vemos que formamos parte de la "unidad"del universo que nos rodea, y contactamos con los espíritus de la naturaleza y a todo lo que hacen... podemos sentir paz. Los devas utilizan mantras y sonidos que generan patrones y vibraciones; pertenecen a la "esencia" de cada lugar. Si expandimos la mente y nos damos cuenta de que la existencia es una red de vibraciones, podremos recuperar la sabiduría del instinto y aprenderemos a vivir con armonía con la naturaleza.
http://www.nderf.org/Spanish/dorothy_maclean.htm
http://www.youtube.com/watch?v=QT4xwLwxi9o









